Colombia, en su debut como miembro no permanente del Consejo de Seguridad para el ciclo 2026-2027, emitió una condena categórica a los sucesos del 3 de enero en Venezuela. El país denunció explosiones y actividad aérea sobre Caracas y otras regiones, en el marco de un presunto ataque militar cuya autoría se atribuyó a Estados Unidos.

En una sesión de emergencia solicitada por Colombia, la embajadora del país ante las Naciones Unidas, Leonor Zalabata Torres, tomó la palabra. Durante su intervención, expresó gratitud a Somalia por la celeridad con la que atendió la petición. Además, destacó el apoyo de China y Rusia para la realización de dicha reunión.
“Colombia agradece a Somalia en su calidad de presidenta del Consejo de Seguridad por haber acogido con celeridad nuestra petición para convocar esta reunión de emergencia. Así como a China y Rusia por el apoyo a esta convocatoria”, dijo.
La posición de Colombia, según la diplomática, se basa en la defensa del derecho internacional, la resolución pacífica de conflictos y la no utilización de la fuerza. Subrayó que esto se da en un momento que catalogó de “particularmente sensible para la paz y la seguridad globales”.
Consejo de Seguridad: condena al uso unilateral de la fuerza
Ante el Consejo de Seguridad, Colombia denunció que el ataque incluyó un “bombardeo sobre instalaciones civiles y militares”. Según la embajadora, esto causó pánico en la población y constituyó una violación de principios fundamentales del orden internacional.
“Todo esto representa evidentes violaciones a la soberanía, la independencia política y la integridad territorial venezolana. No existe justificación alguna, en ninguna circunstancia, para el uso unilateral de la fuerza ni para cometer un acto de agresión”, afirmó.
Zalabata también enfatizó que las acciones mencionadas representan una “grave violación del derecho internacional y de la carta de la ONU”. Según su criterio, se están comprometiendo principios fundamentales como la prohibición del uso o la amenaza del uso de la fuerza, el respeto a la soberanía e integridad territorial, y la autoridad total de los Estados sobre su territorio y sus recursos.
“Defender estos principios no es una opción, sino una obligación común para preservar la paz y la seguridad internacionales”, agregó.

Consejo de Seguridad y los límites de la Carta de la ONU
Colombia, a través de su embajadora, enfatizó en su intervención que la Carta de las Naciones Unidas restringe el uso de la fuerza a circunstancias verdaderamente excepcionales. La advertencia clave de la embajadora fue que, incluso en dichos escenarios, la aplicación de la fuerza nunca debe traducirse en la imposición de control político sobre otra nación..
“Es necesario recordar que… se admite el uso de la fuerza solo en circunstancias excepcionales, como la legítima defensa ante un ataque armado o cuando existe una autorización expresa de este consejo conforme a su capítulo séptimo”, dijo, antes de subrayar que “aún en esos casos no es para asumir el control político del otro estado”.
Por eso, Colombia rechazó “cualquier acción militar unilateral” y llamó a evitar decisiones que agraven la crisis o pongan en riesgo a la población civil.
“Rechazamos cualquier acción militar unilateral y hacemos un llamado a la desescalada y a no acudir al uso de la fuerza, poniendo en riesgo a las personas, quienes en esta delicada situación deben ser la prioridad absoluta”, sostuvo.
Consejo de Seguridad: impacto regional y alerta por la frontera
Colombia alertó que la escalada no se restringe únicamente al territorio venezolano, y que sus repercusiones tienen el potencial de afectar a toda la región. La embajadora enfatizó este punto, recordando la declaración de América Latina y el Caribe como zona de paz, e instando al respeto de dicho compromiso.
“América Latina y el Caribe se ha proclamado como una zona de paz. Y esa voluntad y compromiso colectivo… debe ser respetados”, afirmó.
Según la postura presentada, las acciones unilaterales que contravienen el derecho internacional “amenazan la estabilidad regional”, incrementan la inseguridad y empeoran las ya difíciles condiciones de la población civil. Colombia interpreta que estas consecuencias podrían “trascender las fronteras soberanas de Venezuela” y afectar directamente a naciones vecinas, incluida Colombia.
En esa línea, el país informó que adoptó medidas preventivas para proteger a la población civil y preservar la estabilidad fronteriza, con atención especial a eventuales necesidades humanitarias.
“De manera preventiva, Colombia ha dispuesto medidas para proteger a la población civil y preservar la estabilidad en la frontera… especialmente de la población migrante, en coordinación con las autoridades locales”, indicó.
La embajadora también recordó que Colombia seguirá recibiendo población venezolana, pero alertó que un posible flujo masivo demandaría un esfuerzo mayor de recursos y capacidades en las zonas de acogida.
“Colombia ha sido y seguirá siendo receptor solidario de la población venezolana… puede generar un flujo masivo de migración que demandaría un significativo esfuerzo en recursos y capacidades”, señaló.

Consejo de Seguridad: un precedente “profundamente preocupante”
La delegación colombiana, en un momento de su intervención, amplió la discusión al ámbito mundial: la inquietud reside en el precedente que establece la acción unilateral y el uso de la fuerza por parte de un miembro permanente del Consejo de Seguridad contra otra nación.
“Más allá de nuestra región, especialmente cuando un miembro permanente del Consejo de Seguridad toma la decisión de hacer uso de la fuerza y asumir control… de otro estado soberano… esto sienta precedente profundamente preocupante para el orden internacional establecido tras la Segunda Guerra Mundial”, dijo.
La embajadora puso en duda la razón de ser del organismo, afirmando que su propósito se pierde si se permite que prevalezca la ley y los intereses del más fuerte por encima del multilateralismo.
“Si un estado… miembro permanente de este consejo desconoce el orden internacional que diseñamos en San Francisco, ¿cuál es entonces el rol de este consejo y dónde quedan los cimientos de la paz y la seguridad internacionales?”, preguntó.
Colombia también sostuvo que la democracia no puede “ser promovida ni defendida mediante la violencia o la coerción”, ni quedar atada a intereses económicos ajenos. Más sobre el Consejo de Seguridad aquí.
“La democracia no puede ser promovida ni defendida mediante la violencia o la coerción… La democracia solo puede construirse… a través del respeto a la voluntad de los pueblos”, afirmó, antes de añadir: “Venezuela merece vivir en paz, en democracia, prosperidad y dignidad”.
Consejo de Seguridad: llamado a la mediación y a una salida política
Colombia concluyó su participación instando a la contención, la desescalada y el empleo de vías diplomáticas. Asimismo, apoyó las propuestas del secretario general de la ONU para iniciar una mediación y facilitar el diálogo.
“Agradezco al Secretario General… por ofrecer sus buenos oficios… activar los canales de mediación a su alcance y facilitar el diálogo… en la búsqueda de alternativas que permitan encontrar una salida política liderada por los venezolanos”, expresó.
Finalmente, urgió a las partes a actuar con cautela para detener nuevas violaciones al derecho internacional.
“Urgimos a las partes a ejercer la máxima cautela y contención, a desescalar las tensiones y a privilegiar el diálogo y los canales diplomáticos”, concluyó.


