La humanización de la salud en Colombia atraviesa una crisis silenciosa que se vive a diario en los consultorios. No se trata solo de filas, autorizaciones o pantallas encendidas. El problema, como advierte el médico Alberto Viola Teherán, es más profundo: la consulta dejó de ser un encuentro humano para convertirse en un trámite administrativo.
“El sistema de salud prioriza la eficiencia administrativa sobre la calidad humana de la atención médica”, afirma el especialista, médico, magíster en salud pública, docente universitario y asesor en política pública. Desde su experiencia clínica y académica, Viola plantea que el modelo actual cumple indicadores, pero fracasa en lo esencial: escuchar y comprender al paciente.

Humanización de la salud y el tiempo que no alcanza
El tiempo es el primer enemigo de la humanización de la salud. Aunque la norma establece un mínimo de 20 minutos por consulta, en la práctica ese tiempo se reduce drásticamente.
“Las normas establecen un mínimo de 20 minutos para la consulta médica, tanto con especialistas como con médicos generales. En realidad, 20 minutos terminan siendo menos de lo que parece”, explica Viola. El ingreso del paciente, el saludo y la carga inicial de datos consumen varios minutos. “El tiempo real de atención se reduce a unos 17 minutos”, precisa.
Además, la programación estricta genera presión constante. “El siguiente paciente ya está programado en 15 minutos. Esto obliga a que, mientras el paciente habla, el profesional deba escribir simultáneamente”, señala. El resultado es claro: no hay contacto visual ni conversación tranquila, elementos básicos de una relación terapéutica efectiva.

El rostro del paciente también habla
En la humanización de la salud, observar es tan importante como escuchar. Para Viola, la prisa elimina una herramienta clínica esencial: la lectura del lenguaje corporal.
“Al observar el rostro y la expresión corporal de un paciente, el médico puede ir más allá de sus palabras”, explica. En semiología, este análisis se conoce como facies. “Hay enfermedades que se manifiestan en la cara. En algunas puede suceder”, agregó, subrayando que estas señales se pierden cuando la consulta se reduce a mirar una pantalla.
La documentación administrativa, insiste, ha desplazado la relación médico-paciente. “La pantalla del computador actúa como una barrera, tanto física como simbólica, que afecta negativamente la relación”, afirma. Esa barrera no solo distancia, también incrementa el riesgo clínico.
Humanización de la salud y los errores evitables
La consulta acelerada tiene consecuencias directas. “La prisa por cumplir con los tiempos puede llevar a errores en el diagnóstico y, consecuentemente, a un sobretratamiento”, advierte Viola. A eso se suma la pérdida de confianza. “El paciente comienza a experimentar desconfianza hacia el profesional de la salud y hacia el sistema en general”.
El impacto no es solo para quien consulta. “El médico se siente frustrado a largo plazo”, reconoce. Según el especialista, muchos problemas no resueltos en consultas rápidas terminan en complicaciones graves. “Hay pacientes que incluso terminan falleciendo”, afirma con contundencia.
Ante ese vacío, surgen riesgos adicionales. “Esto provoca que las personas busquen alternativas, como confiar en consejos de individuos en redes sociales que carecen de la formación necesaria”, señala. El deterioro de la consulta formal abre la puerta a la desinformación.

Humanización de la salud con evidencia internacional
Viola contrasta el modelo colombiano con experiencias internacionales. “Basta con observar otros países, como Canadá o Alemania, donde una consulta médica debe durar, como mínimo, 40 minutos”, explica. Ese tiempo permite una atención integral que incluye promoción, prevención y educación en salud.
En Colombia, en cambio, “la consulta médica se limita a ser un mero acto burocrático”, afirma. Se cumple la ley, pero se pierde el sentido humano. Para el médico, este enfoque es insostenible a largo plazo.
“La calidad de la comunicación médico-paciente impacta directamente la adherencia a tratamientos y los resultados en salud”, sostiene. Consultas más largas no son un lujo, sino una herramienta clínica que mejora diagnósticos, previene enfermedades y reduce costos futuros.
Propuestas para una Humanización de la salud real
El planteamiento no se limita a pedir más minutos. Viola propone una reforma estructural del sistema. “La propuesta no es solo ampliar la consulta a 30 o 40 minutos, sino rediseñar el sistema con tiempos diferenciados por complejidad”, explica.
También plantea reducir la carga burocrática y usar la tecnología de forma inteligente. “Utilizar la inteligencia artificial para que el proceso de escritura sea menor y podamos dedicarnos a escuchar realmente a nuestros pacientes”, señala.
El cambio, además, debe tocar los incentivos. “Incentivar a los profesionales no por el volumen de pacientes atendidos, sino por los buenos resultados en salud”, propone. Y lo ejemplifica con preguntas concretas: “¿Cuántos infartos preveniste? ¿Cuántos cánceres detectaste a tiempo?”.

Humanización de la salud como inversión, no como lujo
Para Viola, la humanización de la salud es una inversión en eficiencia clínica. Consultas más humanas reducen errores, previenen complicaciones y hacen sostenible el sistema. “La crisis actual deshumaniza tanto al paciente como al médico”, resume.
El análisis que compartió con Infomilenials busca conectar la burocracia colombiana con la evidencia internacional y la experiencia clínica. El objetivo es claro: demostrar que recuperar el tiempo y la relación humana no es un capricho, sino una condición esencial para un sistema de salud digno.
“La conclusión central es que Colombia debe recuperar la consulta médica como un encuentro humano, no como un trámite burocrático”, afirma. En el fondo, añade, se trata de “recuperar el alma de la medicina” mediante cambios estructurales, culturales y organizacionales.
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