En los 214 años de independencia, Infomilenials recorrió las coloridas calles de Getsemaní, el barrio que guarda en sus esquinas la historia de la libertad de Cartagena. Allí, donde los lanceros al mando de Pedro Romero dieron el grito emancipador el 11 de noviembre de 1811, los vecinos, gestores culturales e instituciones conmemoraron una fecha que sigue marcando la identidad de la ciudad.

“Aquí se gestó el movimiento de independencia”
Bajo el cielo gris y el ambiente festivo, el gestor cultural Omar Blanco, presidente de la Fundación 11 de Noviembre, recordó la importancia histórica de este territorio.
“Aquí en nuestro barrio se gestó el movimiento de independencia de Cartagena de Indias en el año 1811, justamente un 11 de noviembre”, explicó. “Pedro Romero, que es la estatua, el monumento que encontramos aquí a mi espalda, fue quien junto a los lanceros de Getsemaní tomó las armas y convocó a la comunidad para recorrer la ciudad hasta la Plaza de la Proclamación y declarar la independencia”.
Blanco aseguró que para los habitantes de Getsemaní es motivo de orgullo que la historia de la ciudad y del país haya tenido su origen en este lugar. “Es un orgullo que Getsemaní haya sido protagonista de esos eventos históricos. Cartagena hace parte de la historia de Colombia, y es placentero que Dios haya querido que así fuera”, agregó.

“Aquí nació el grito de la independencia”
Entre risas y recuerdos, Gladys Morales, habitante de Getsemaní desde hace 80 años, comparte la emoción con la que los vecinos viven cada aniversario del 11 de noviembre.
“Para nosotros es muy emocionante saber que en este barrio, en la Plaza del Pozo, nació el grito de la independencia”, expresó. “Aquí se festeja con amor, con entusiasmo, el día de la independencia de Cartagena”.
La mujer, que ha visto transformarse al barrio a lo largo de décadas, recuerda momentos difíciles que quedaron grabados en la memoria colectiva. “Cuando nos quitaron el mercado, cuando se prendió el mercado dos veces, se suspendieron las fiestas por los incendios y hasta por la pólvora que se estalló en la puerta principal”, recordó.
Gladys también habló de los cambios urbanos y el desplazamiento de muchos vecinos. “Muchos nativos han vendido, muchos se han ido. Quedamos apenas unas 400 familias; lo demás son hoteles”, lamentó. “Nos han subido mucho el predial y tememos perder las casas. Esperamos que el alcalde y el Concejo nos ayuden, porque somos nativos de aquí”.
Aun así, asegura sentirse feliz de seguir viviendo en su barrio. “Yo estoy contenta en mi barrio, no me quiero ir”, concluye. Descubre más sobre la Fiesta de Independencia

“Preservar la vida de barrio es preservar nuestra historia”
Durante el recorrido, la directora de Corpoturismo, Liliana Rodríguez Hurtado, destacó el valor de Getsemaní en la construcción de la identidad cartagenera.
“El 11 de noviembre simboliza la independencia no solo de Cartagena, sino de todo el país”, indicó. “Getsemaní conserva la autenticidad, es el barrio donde cohabitan el turismo y la vida tradicional, y donde los visitantes pueden vivir la mejor experiencia getsemanicense”.
Rodríguez resaltó además la importancia de la reciente declaratoria de “vida de barrio”. “Haber tenido la declaratoria como vida de barrio es espectacular porque permite preservar nuestras tradiciones, nuestro legado y atesorar nuestra historia”, afirmó. “La invitación es a vivir con honor y con todo el orgullo de ser cartagenero en esta independencia que hoy celebramos”.

La gesta de independencia en las voces jóvenes de Getsemaní
En medio de la celebración, Angie Orozco, habitante del barrio, resume en una frase el carácter de su gente. “Getsemaní es un barrio de bravos leones, sinceros, de corazón y amables en el tratar”, dice con orgullo mientras observa las calles llenas de color y música.
Su hija Margarita Orozco, quien también nació y creció en el sector, comparte ese sentimiento. “Para mí Getsemaní significa mucho, es un lugar lleno de tradiciones, de cultura y de gente con la que he crecido”, comenta. “El 11 de noviembre esto se llena de fiesta, de música, de cumbia y mapalé. Me encanta ser getsemanicense”.
Con una sonrisa, asegura que no cambiaría su barrio por nada. “Yo nací y me crié aquí, y no me iría de mi barrio. Me encanta el ambiente y la gente”, enfatiza.

La memoria sigue viva
Getsemaní, hoy rodeado de murales, banderas y calles de concreto, conserva la fuerza simbólica que lo convirtió en cuna de la independencia. En cada esquina, la historia se mezcla con la vida cotidiana: los vecinos saludan desde sus balcones, los niños juegan en la Plazuela del Pozo y las comparsas recorren el barrio al ritmo de los tambores.
En sus 214 años de independencia, Cartagena recuerda que fue en Getsemaní donde comenzó todo. Su gente, su memoria y su voz siguen siendo testimonio de una libertad que no se olvida.


