Las enfermedades cardiovasculares vuelven a ocupar el centro del debate en salud pública al inicio de 2026, cuando nuevos datos científicos y cifras oficiales confirman que siguen siendo la principal causa de mortalidad en Colombia. 

El comienzo del año, además, se presenta como un momento clave para reforzar hábitos de autocuidado y adoptar prácticas cotidianas que favorezcan una vida más saludable y una reducción real del riesgo cardiometabólico.

Desde la evidencia internacional hasta los datos nacionales, el panorama es claro. Estudios publicados a finales de 2025 por la European Society of Cardiology ratifican que el aumento progresivo de la actividad física diaria, incluso a través de caminatas regulares, tiene efectos directos en la disminución del riesgo cardiovascular. 

De forma complementaria, análisis divulgados por los National Institutes of Health refuerzan que los patrones alimentarios basados en frutas, verduras, granos enteros y un bajo consumo de sodio continúan siendo pilares fundamentales para reducir el riesgo metabólico.

Monitor de signos vitales durante evaluación clínica, fundamental para el control y detección temprana de enfermedades cardiovasculares.// Foto: cortesía-Pixabay.

Enfermedades cardiovasculares: una alerta que persiste en Colombia

En Colombia, las enfermedades cardiovasculares siguen mostrando una magnitud preocupante. De acuerdo con el Ministerio de Salud, en su boletín publicado en septiembre de 2023, el país registró 175,73 muertes por cada 100.000 habitantes por estas patologías, lo que las consolida nuevamente como la primera causa de mortalidad. 

Esta tendencia ha sido reiterada por distintas entidades científicas, que advierten sobre el avance sostenido de las enfermedades cardiometabólicas, especialmente en la población adulta.

A este panorama se suma la carga de las enfermedades metabólicas. El dato más actualizado proviene del IDF Diabetes Atlas – 11th Edition (2025), publicado por la International Diabetes Federation, que señala que Colombia cuenta con aproximadamente 3.033.800 adultos, entre el 8,3 % y 8,4 % de la población entre 20 y 79 años, viviendo con diabetes. 

Esta cifra ubica al país entre los territorios de la región con mayor prevalencia de esta enfermedad crónica, estrechamente relacionada con el riesgo cardiovascular.

Persona realizando ejercicio físico al aire libre, hábito esencial para reducir el riesgo de enfermedades cardiovasculares.// Foto: cortesía- Pixabay

Enfermedades cardiovasculares y hábitos diarios: lo prevenible marca la diferencia

Frente a este escenario, los especialistas coinciden en que una parte significativa de las enfermedades cardiovasculares podría prevenirse con intervenciones tempranas enfocadas en el movimiento cotidiano, la nutrición, el descanso y el manejo del estrés. No se trata de cambios drásticos, sino de decisiones sostenidas que, con el tiempo, impactan de forma directa la salud del corazón.

Desde emi Falck, la recomendación es clara. Alejandro Rivas, gerente de la Red Médica de la entidad y Faculty del Centro de Entrenamiento CEMI para Colombia de la American Heart Association, subraya que los pequeños hábitos diarios tienen un efecto acumulativo decisivo. 

“Cuando caminamos más pasos cada día, incluso sin llegar a los tradicionales 10.000, ya estamos reduciendo de manera significativa el riesgo de eventos cardíacos. Esa es una clave que debe incorporarse a la vida diaria”, afirma.

El enfoque para 2026 apunta a una visión integral de la salud. Esto implica aumentar progresivamente la movilidad diaria, priorizar una dieta basada en alimentos frescos y mínimamente procesados, reducir el consumo de sodio, bebidas azucaradas y grasas saturadas, así como mantener rutinas de sueño reparador. Además, se recomienda adoptar prácticas de manejo del estrés, como la respiración consciente o las pausas activas, limitar el consumo de tabaco y moderar o evitar el alcohol.

Plato balanceado con vegetales y proteína magra, clave en la prevención de enfermedades cardiovasculares según expertos en salud. // Foto: cortesía- Pixabay

Enfermedades cardiovasculares: prevención, entorno y corresponsabilidad

Más allá de las decisiones individuales, los expertos insisten en la necesidad de construir entornos familiares, comunitarios y laborales que faciliten hábitos saludables de forma colectiva. La prevención de las enfermedades cardiovasculares no depende solo de la voluntad personal, sino también de condiciones que promuevan el movimiento, el acceso a alimentos saludables y el seguimiento médico oportuno.

En ese sentido, los chequeos regulares se convierten en una herramienta clave para identificar factores de riesgo antes de que se transformen en problemas mayores. La detección temprana de hipertensión, alteraciones metabólicas o estilos de vida sedentarios permite intervenir a tiempo y reducir la probabilidad de eventos cardiovasculares.

Rivas insiste en que el inicio de año es una oportunidad estratégica para consolidar hábitos sostenibles. “La salud no es un destino, es un trayecto: cada gesto de autocuidado suma años de calidad, no solo de vida”, señala, al destacar que el bienestar debe asumirse como un proceso continuo y no como una meta puntual.

Alimentos frescos como verduras y hortalizas, recomendados para prevenir enfermedades cardiovasculares mediante una alimentación saludable.// Foto: cortesía- Pixabay

Enfermedades cardiovasculares: la voz médica y el llamado a la acción

Desde el ámbito clínico, la alerta es contundente. Viviana María Pineda Alvarado, médica de emi Falck, recuerda que “las enfermedades cardiovasculares constituyen la primera causa de muerte en nuestro país”. En su análisis, patologías como el infarto agudo del miocardio, la hipertensión arterial y las enfermedades cerebrovasculares son responsables de la muerte de aproximadamente 80.000 personas al año en Colombia.

La especialista subraya que esta realidad está estrechamente ligada a factores de riesgo prevenibles. “Esto solo refleja que las enfermedades cardiovasculares están relacionadas con factores de riesgo prevenibles, como el sedentarismo, la obesidad, el consumo excesivo de alcohol y la alimentación poco saludable”, explica.

Sin embargo, el mensaje también incluye una nota de optimismo. “La buena noticia es que el 80 % de estas muertes se pueden prevenir, adoptando hábitos de vida saludable, actividad física por 30 minutos mínimo, alimentación rica en frutas y verduras, disminuyendo el consumo de alcohol y el consumo de tabaco y realizando nuestros chequeos de la tensión arterial”, afirma Pineda Alvarado. Su llamado es directo: “Tu corazón es vital y nuestra responsabilidad es cuidarlo”.

Una oportunidad decisiva para 2026

Con datos claros, un panorama urgente y recomendaciones respaldadas por evidencia científica, 2026 se perfila como un año decisivo para fortalecer la cultura de la prevención en Colombia. Reducir la carga de las enfermedades cardiovasculares es posible si se combinan información confiable, decisiones cotidianas conscientes y un compromiso colectivo con el bienestar integral.

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