20 millones de pesos es la recompensa que ofrecieron las autoridades para identificar y capturar al responsable del homicidio ocurrido tras el partido entre Junior de Barranquilla y Palmeiras de Brasil en Cartagena.
El hecho violento, registrado cerca de la medianoche en la avenida del Consulado, rompió el balance positivo que se había reportado durante el desarrollo del encuentro en el estadio Jaime Morón. En medio de un enfrentamiento entre varios individuos, Gabriel Alfredo Acosta Navas, de 31 años, perdió la vida tras recibir heridas con arma blanca.
La situación, que hoy es objeto de investigación, dejó en evidencia que, pese al despliegue institucional, la violencia se trasladó a las calles una vez finalizado el evento deportivo.
20 millones de pesos tras un operativo de más de un mes
El comandante de la Policía Metropolitana de Cartagena, el brigadier general Gelver Yecid Peña Araque, explicó que el operativo de seguridad no fue improvisado y respondió a una planeación de largo alcance.
“Esta es una actividad que se programó durante meses… hubo un gran dispositivo, un gran despliegue de la Policía Nacional con esfuerzos aéreos, técnicos, tecnológicos, que conllevó a que el desarrollo del evento deportivo tuviese un final dentro de la normalidad”, señaló.
Sin embargo, el oficial reconoció que el hecho ocurrido fuera del estadio representa una ruptura frente a ese balance. “No es justo que se sufra este tremendo dolor hoy, una familia… le quitaron la vida propinándole varias heridas de arma cortopunzante”, agregó.
Ante este escenario, la recompensa de 20 millones de pesos se convierte en el principal incentivo para avanzar en la identificación del agresor, apoyados en análisis de cámaras y testimonios ciudadanos.
20 millones de pesos y un contexto de alto riesgo
Las cifras reveladas por las autoridades permiten dimensionar el nivel de tensión que rodeó el evento. Durante los controles previos y posteriores al partido, la Policía incautó más de 500 armas cortopunzantes que eran transportadas por algunos asistentes.
“Se incautaron más de 500 armas… no sólo en los buses sino en los alrededores del estadio”, explicó el comandante. Además, se impusieron 75 comparendos por comportamientos contrarios a la convivencia.
El operativo también incluyó el acompañamiento a más de 30 buses con hinchas, quienes fueron escoltados desde su ingreso a la ciudad. Aun así, se registraron situaciones de tensión en algunos puntos del recorrido, donde incluso se reportaron agresiones con objetos contundentes.
20 millones de pesos y el llamado a diferenciar hinchas
El secretario del Interior, Bruno Hernández, insistió en que los hechos violentos no pueden atribuirse al comportamiento general de los asistentes al partido.
“Hoy lamentamos profundamente el hecho que enlutó el gran evento… pero quiero ser muy enfático: personas que realmente no son hinchas… son delincuentes disfrazados”, afirmó.
El funcionario destacó que más de 18 mil personas estuvieron dentro del estadio sin que se presentaran incidentes.
“Los hinchas estaban dentro del estadio… vivieron el partido con total felicidad”, sostuvo.
No obstante, reconoció que lo ocurrido en las calles cambia la percepción del evento. “El mensaje principal es de un profundo dolor por esta persona que falleció… que lo único que quería era disfrutar del partido”, agregó.
20 millones de pesos y la reacción del alcalde
El alcalde Dumek Turbay se pronunció a través de la red social X, donde inicialmente destacó la organización del evento y el comportamiento general dentro del estadio.
“El espectáculo deportivo… estuvo impecable y a la altura”, señaló.
Sin embargo, fue enfático frente a los hechos de violencia. “Los malos están afuera y son los violentos, que se citan para la guerra y no para asistir al fútbol en paz. A esos delincuentes… Cartagena les cerrará la puerta”, expresó.
El mandatario también indicó que los responsables estarían en proceso de identificación y reiteró que se tomarán medidas para evitar que situaciones similares se repitan en futuros encuentros.
Un crimen que cambia la lectura del evento
Lo ocurrido tras el partido entre Junior y Palmeiras deja un contraste evidente entre la planificación institucional y los hechos que terminaron en tragedia.
Mientras el evento deportivo se desarrolló con normalidad dentro del estadio, el desenlace en las calles plantea nuevos retos en materia de seguridad, control y convivencia.
La recompensa de 20 millones de pesos marca ahora el inicio de una nueva fase: la judicial.
La investigación avanza, la ciudad espera resultados y el fútbol, una vez más, queda atravesado por la violencia que ocurre fuera de la cancha.
