El salario vital movilizó al país tras el llamado del presidente Gustavo Petro a respaldar en las calles el decreto que, según afirmó, cumple el mandato del artículo 53 de la Constitución Política.
Desde la Plaza de Bolívar, ante sindicatos, organizaciones sociales y trabajadores concentrados, el mandatario defendió que la discusión no es coyuntural ni técnica. Es, aseguró, una defensa de la dignidad humana.
“No se trata de pelear por unas monedas”, afirmó ante la multitud. Acto seguido explicó que detrás del salario no hay simplemente “un billete, un papel, un símbolo”, sino la posibilidad de garantizar “una existencia digna” para el hogar colombiano.
El jefe de Estado insistió en que lo que está en juego no es un ajuste administrativo. “Es el hogar lo que se está defendiendo aquí”, expresó, al señalar que el ingreso mínimo impacta directamente a bebés, niños, adolescentes, madres cabeza de hogar y adultos mayores.
Salario vital y mandato constitucional
Durante su intervención, Petro leyó el artículo 53 de la Constitución Política de Colombia y subrayó la expresión “remuneración mínima vital y móvil”. Cuestionó que durante 35 años la palabra “vital” no se hubiera incorporado de forma explícita en los decretos anuales de salario mínimo.
“Remuneración mínima vital y móvil”, repitió. Luego sostuvo que su gobierno fue el primero en incluir formalmente el concepto de salario vital en un decreto.
“El Congreso de Colombia no cumple la Constitución Política de Colombia”, afirmó, al señalar que el estatuto del trabajo ordenado por la Carta del 91 no ha sido expedido.
“Cumplir la Constitución es todo lo que hicimos”, aseguró al referirse al decreto que hoy enfrenta revisión judicial. A su juicio, la controversia no es jurídica sino política y económica.
Salario vital y el cálculo de la canasta básica
El presidente explicó que el salario vital parte de un cálculo técnico basado en la canasta mínima necesaria para evitar la desnutrición. Señaló que esa canasta supera los tres millones de pesos. Luego indicó que, al dividir ese valor entre el promedio de trabajadores por hogar, el resultado ronda los 2 millones 155 mil pesos.
“Es técnica matemática de quinto elemental”, afirmó, al insistir en que el procedimiento es lógico y verificable.
Según explicó, el salario vital busca que el ingreso laboral permita cubrir lo indispensable. “El hogar no es solo el trabajador”, dijo, al recordar que el salario impacta directamente la alimentación y el bienestar familiar.
Salario vital frente a la productividad laboral
Petro también respondió a los cuestionamientos empresariales. Aseguró que el decreto incorpora estudios sobre salario relativo, productividad laboral y distribución del ingreso.
“Metimos los estudios de salario como es relativo, metimos los estudios de productividad laboral, metimos los estudios de canasta mínima vital”, sostuvo.
El mandatario afirmó que en los últimos 10 o 15 años la productividad laboral ha crecido más que el salario mínimo real. “Si la productividad es mayor que el salario, están robando al pueblo trabajador”, expresó.
En esa línea, cuestionó la idea de que reducir salarios aumenta ganancias. “Si el pueblo trabajador gana menos compra menos y entonces venden menos y entonces ganan menos”, afirmó, al plantear que el consumo interno dinamiza la economía.
Salario vital como eje de justicia social
Más allá de los números, el presidente ubicó el salario vital dentro de un debate de justicia social. “No aguantamos más la injusticia”, dijo.
“Si se quita un derecho fundamental la persona deja de ser persona”, afirmó, al vincular el ingreso mínimo con la dignidad humana.
Durante su intervención también presentó cifras sociales. Señaló que su gobierno ha logrado una reducción acumulada de 6.768 muertes de menores de cinco años frente a periodos anteriores. Relacionó ese resultado con las reformas laboral y de salud.
“El gobierno de Gustavo Petro hizo crecer el amor en Colombia”, expresó, al conectar mejores condiciones laborales con mayor presencia familiar y cuidado infantil.
Finalmente, reiteró que el decreto para 2026 mantiene el valor fijado en diciembre de 2025 y ahora incorpora los soportes técnicos exigidos por el Consejo de Estado.
“Obedeciendo la Constitución nacional en su orden de salario vital”, concluyó, al insistir en que este ingreso debe consolidarse y progresar en los próximos años.


